
Tomas ibuprofeno, el dolor baja, y al día siguiente vuelve. O necesitas más dosis para conseguir el mismo efecto. Es una experiencia habitual, y tiene una explicación clara: los antiinflamatorios no desinflaman. Controlan el dolor bloqueando parte del proceso inflamatorio, pero no actúan sobre su causa.
Entender cómo funciona este mecanismo ayuda a tomar mejores decisiones sobre el propio tratamiento.
¿Cómo funciona la respuesta inflamatoria en el sistema musculoesquelético?
Ante un golpe, una lesión, un problema artrósico o cualquier agresión sobre el tejido musculoesquelético, el sistema inmunitario activa una respuesta inflamatoria local. Aparece dolor, hinchazón, calor. Esa respuesta no es un error del cuerpo: es una señal de protección que limita el movimiento de la zona afectada para evitar que el daño empeore.
Las protagonistas de este proceso son las citoquinas, unas proteínas que el sistema inmunitario utiliza como mensajeros. Según el tipo y la cantidad presente, desencadenan reacciones muy distintas: activar glóbulos blancos, provocar fiebre, aumentar la inflamación o reparar tejidos dañados. Tanto en problemas agudos como crónicos, las citoquinas generan una cascada de reacciones bioquímicas que regulan toda la respuesta inflamatoria.
Una versión simplificada de esa cadena sería:
- Las células dañadas liberan citoquinas.
- Las citoquinas activan otras sustancias, entre ellas las prostaglandinas.
- Las prostaglandinas sensibilizan los nervios al dolor y aumentan la inflamación local.
¿Qué hacen realmente los antiinflamatorios?
Los AINES —antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno o el naproxeno— actúan bloqueando una enzima llamada COX (ciclooxigenasa). El cuerpo necesita esa enzima para fabricar prostaglandinas.
Retomando la cadena anterior:
- Las células liberan citoquinas.
- Las citoquinas activan otras sustancias, entre ellas las prostaglandinas.
- Los AINES bloquean la COX → se producen menos prostaglandinas.
- Con menos prostaglandinas, los nervios son menos sensibles al dolor y la inflamación es menor.
- Resultado: menos dolor, menos hinchazón.
El punto clave está en el paso 3. Los AINES no eliminan las citoquinas ni reparan el tejido dañado. Interrumpen un eslabón de la cadena para que la respuesta inflamatoria sea menos intensa. El origen del problema sigue ahí.
Cuándo son útiles y cuándo no son suficientes
En lesiones simples —un esguince leve, una contusión, una sobrecarga puntual— el cuerpo tiene capacidad para resolver el daño por sí solo. En ese contexto, los AINES son una ayuda real: reducen el dolor durante el proceso de recuperación y hacen que ese proceso sea más llevadero.
El problema aparece en los casos más complejos. Cuando la causa de la inflamación persiste —una tendinopatía crónica, una artrosis, una lesión muscular mal tratada, una artritis— los AINES controlan el síntoma pero no resuelven el problema. Con el tiempo, el cuerpo pide dosis más altas o medicamentos más potentes para conseguir el mismo efecto. La inflamación vuelve porque su origen no ha cambiado.
En lesiones y dolencias musculoesqueléticas como esguinces, contusiones, tendinopatías, artrosis o artritis, tratar solo el dolor sin abordar la causa es posponer el problema.
El abordaje que sí actúa sobre la causa
Lo que el sistema inmunitario está señalando con la inflamación es que hay un tejido dañado o una estructura sometida a una carga que no puede asumir. La fisioterapia y la rehabilitación actúan directamente sobre ese origen: reducen la carga sobre el tejido, estimulan su regeneración y recuperan la función de la zona afectada.
En CESMAR Llagostera combinamos fisioterapia específica con diatermia profunda UHF (BioCSMAR AF-200S), una tecnología de electromedicina que actúa sobre los tejidos profundos mejorando la microcirculación y acelerando la regeneración tisular. El objetivo no es suprimir la señal inflamatoria, sino resolver lo que la genera.
Los antiinflamatorios pueden formar parte del tratamiento cuando el dolor dificulta la recuperación. Pero en la mayoría de patologías musculoesqueléticas no son el tratamiento: son un recurso de apoyo mientras se trata la causa real.
Si tienes dolor que no mejora con antiinflamatorios, consulta con nuestro equipo en CESMAR. Una valoración precisa es el primer paso para recuperarte correctamente.
Artículo revisado por el equipo clínico de CESMAR. La información tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud.
